te encontré despierto,
caminabas descalzo sobre el cemento,
te acuné en mis brazos,
te sentí pequeño
y me sentí viva, liberada del infierno.
Pasan las horas y no quiero despertar,
tu sonrisa eterna lidera mi andar,
y te noto crecer,
ya no eres niño,
ya no cabes en mis manos.
Te conviertes en hombre,
caminas a mi lado,
me proteges de los males,
que auyentas a tu paso.
Y así me vuelvo niña,
para sentarme en tu regazo,
presa de tu amor,
esclava de tus labios.
Quién pudiera soñarte,
todas las noches al acostarse!
Quién pudiera mi amor,
quedarse niña en tu abrazo!.
